03 abril 2009

Nada mio

No había vuelto a escribir, la constante pregunta ¿por qué? Por fin ha encontrado su respuesta, ya no siento, ya no siento más ni menos, ya no siento como antes, pero este cuerpo, o lo que sea esta materia, necesita emociones, supongo la adrenalina la venden en ampolletas, las compro todos días en muchos empaques diferentes, ajenos, llenos de alegrías y tristezas que no son mías.

Supongo que este es el resultado de tanto afán, sería tanto, que ya ni cansancio me queda, sólo estas ganas de sentir, no esas cosas insulsas que siento todos los días, sino de sentimientos que me agobien, que no me permitan pensar más.

“No voy a poder descubrir una ciudad sin él” yo sólo la miro y me dan ganas de llorar, no porque yo halla descubierto ciudades con nadie, de hecho siempre lo he hecho sola, sino porque recuerdo esas eternas llegadas simulacros de partidas que antes dolían tanto, ahora sólo lo ajeno me deja sentir sobre esta anestesia.

Reiterando que el mío es un mundo de mujeres, las escucho, las veo, lloro con ellas, me angustio por ellas, me alegro con sus alegrías, pero mío no hay nada. Las enfermedades que las agobian, sus soledades, sus faltas de amor propio, sus descubrimientos de nuevos amores, de nuevos odios, de viejos rencores, de nuevos trabajos, de sorpresivos retos, de eternas despedidas, de nuevas maternidades, de matrimonios, primeras comuniones, bautizos, ateismos, politeísmos, escepticismos, oscurantismos, todos muy juntos son de ellas, nada mío.

Mía esta anestesia, ni siquiera vacío, porque me siento llena, digamos plena, ser vieja dentro de este cuerpo que cada día envejece más, ni siquiera me hace sentir tristeza. Mi experiencia me dice que vendrán las mías, pero presiento que ya no hay nada, ni nadie, ni siquiera yo misma, que me haga volver a sentir, sólo esas, las tristezas y alegrías ajenas son las agujas con las que mi cuerpo reacciona, para que el médico sepa que estoy viva.

11 enero 2009

No se de política.

El titulo dice “periodista”, pero ojo, no se de política.


Nunca he podido entenderla, sus vericuetos me asombran. No se de política, ni de la local, ni de la regional, ni de la nacional, ni para que preguntar por la internacional.


He trabajado con políticos (vamos a ver que significa ese termino, obvio las primeras definiciones tienen que ver con lo público) he comido gracias a políticos, he sido puente para hacer proselitismo, pero jamás lo he hecho; ese es mi corta visión, mi sublime ignorancia al respecto.


Mi abuela a sus 88 años, desplazada de un pueblo del Tolima, primero por se liberal, luego por no ser guerrillera ni darle le comer a la tropa y luego por ser una mujer sola con una importante cantidad de hijos; enterada de que sus padres eran comunistas y su marido “un desgraciado liberal”, pregunta desde su único pedacito de tierra en Bogotá “Pero quién es el Gobierno, qué fue lo que hizo que lo odian tanto?” y se ríe, abuela, me pregunto lo mismo.


Y si todo es política, verdad absoluta que de entrada me parece absurda (aquí es donde los letrados salen a la defensa en corceles), entonces no se nada de lo que soy, o si, supongo que tengo el derrotero de mi política que no entiendo muy bien, de ahí lo confundida. Que alguien me ilumine.



Hablo de la política como la señora que esta polemizando el tema del almuerzo con la vecina, por eso mucho de ese ejercicio político, digamos público mío, es ir a votar, porque sencillamente vivo en una sociedad, que tiene sistemas en los que me interesa participar desde mi bien nutrida inconciencia a cerca del tema.


Así como entonces armada con mi analfabetismo político llegué a las urnas de votación a elegir alcalde, y mientras para muchos era claro, o era importante, para mí sólo fue en blanco.


Entonces la nigromancia tendría efecto sobre las elecciones y quedaría el que los ciudadanos responsables y versados en tema tuvieran a bien escoger, es así como el alcalde llega al poder.


Yo no se como es ser político, como es ser funcionario público, o ninguna muestra de entrega al pueblo, a la ciudadanía, a ustedes queridos votantes. Lo poco que conozco tiene que ver con la responsabilidad que se asume al emprender cualquier tarea, esa si la conozco.


Es así como el acierto de ese programa de radio “Aqui todo fue que fue que” “fue que aquel hizo, fue que el otro dijo, fue que yo, pobre de mi no sabía”, me agobia.


De entrada otra verdad absoluta: uno siempre sabe. Entonces si quiero ser responsable de mis actos (la palabra responsabilidad en mi loco oscurantismo, significa algo más que pararse ahí a ver como salgo bien librado de esta) SOY y me declaro dueño absoluto de las responsabilidades que he querido asumir a riesgo y cuenta.


No se nada de política, quisiera saberlo, lo único que se es que hay que ser responsable.




Adición por comentario complementario.

15 diciembre 2008

Querido niño dios
El ejercicio que nunca hice

De lejos me caes mejor que papá noel, queria decirtelo, porque eres un niño, no un viejo mañoso de los que desconfio.

Nunca me dijeron que había que escribirte, lo descubrí cuando ya nada tenía sentido, tal vez por eso nunca me llegó lo que pedía. Entonces empiezo hoy con solicitudes, espero, no sean tan dificiles de cumplir,regalos que a este punto, quiero creer, me vas a dar.

Quiero estar llena, de qué? no se, llename de motivos, de razones, de confetis, pero llename que no aguanto este vacio.

Quiero parar cuando la mente lo solicite.

Quiero parar cuando el cuerpo lo solicite.

Quiero parar, pero jamás perder el impulso.

Quiero leer más de lo que he leído.

Quiero tiempo, o hacer que el que tengo me alcancé para ver a mi hijo.

Quiero ollas, muchas ollas, quiero ver si cocino.

Quiero ganas, las ganas que se me fueron, las quiero de vuelta.

Quiero fuerza, mucha fuerza, para levantar una mesa de billar.

Quiero seguridad, de hecho podrias llenarme de eso.

Quiero voluntad, disciplina, cosas que nunca he tenido.

Quiero una cama caliente, o por lo menos que esta fria ciudad termine siendo calida.

Quiero ser yo con libertad, no esta que me he inventado, llena de ataduras.

Quiero zapatos, mucho zapatos, no se porque, tendrá que ver con la condición de mujer que a bien me ha dado tu padre.

Quiero plata, obvio, tenía que agotar ese cartucho.

Quiero actitud, maldita sea si se me ha mermado.

Quiero recuperar lo que selectivamente siento que he perdido.

Quiero que me des todo lo que quiero, porque he sido niña buena.

Obvio, también quiero un carro, la cirugia, el viaje, pagar la casa, pero fresco, con todo eso he podido.